Es oficial: olvidado el caso Diego Pastrana

Posted on | Diciembre 16, 2009 | No Comments

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Esperanza Aguirre no necesita al poder judicial para dictar sentencia. Esperanza Aguirre, en su absoluta clarividencia, sabe cómo funcionan las cosas. La investigación de los hechos es sólo un detalle totalmente irrelevante que utilizan los pobres de espíritu para llegar a resultado fiables. Sólo los manipulados podrían haber sacado una conclusión diferente a la suya en la sucesión de acontecimientos de esta semana.

La cosa viene a ser como sigue. Herman Tertsch, un señor feo (aunque no tanto como Wyoming) que es director del Diario de la Noche en Telemadrid, se pega una bravuconada en su espacio más propia de  un nostálgico de la mili (oh, ironía) borracho de trifásicos que de un director de informativos. En El Intermedio, de La Sexta, ven el vídeo y, tras emitir el momento tal y como se produjo, hacen una parodia del mismo. Los que anden despistados sabrán que es una parodia porque no se suelen presentar los informativos con un Kalashnikov. Al menos no fuera de Afganistán.


Un par de días después, Tertsch se presenta en el hospital con dos costillas rotas y un pulmón encharcado tras, según él, haber sido agredido brutalmente mediante la conocida técnica de la patada voladora popularizada por Chuck Norris en un bar de Chueca (otro día dedicaremos uan entrada al Toni 2) a altas horas de la madrugada. “Me levantaron tres cuartas del suelo” dijo tras asegurar que “era obra de profesionales”. Más ironías: Tertsch fue al hospital justo tras la agresión y lo mandaron a casa con un par de aspirinas. Sí, esa Sanidad que ha transformado Esperanza Aguirre en el muñeco del Doctor Fronkonstin .

Bien, pues ya lo tienen. Sí, lo que están pensando. Cada acto tiene consecuencias y es evidente que Wyoming es el claro instigador de atentados contra la libertad de expresión. Es el dedo que señala para atentar contra los mártires de la libertad. ¿Qué otra cosa cabría pensar? Dada esta sucesión de hechos, a Aguirre no le queda ninguna duda. El que critica al gobierno, cobra.


Lo que sobreviene a partir de este momento es una catarata de ataques, descalificaciones o directamente mentiras lanzadas desde los medios que ya se imaginan sobre El Gran Wyoming que, recordemos, lo único que había hecho es una parodia desde un programa de humor que podría parecer ingeniosa o no hacer ni puñetera gracia, pero que formaba parte de un programa de entretenimiento. ¿Van captando una nueva y magna ironía? La autora de otros grandes éxitos como Hay que acortar el sufrimiento de las familias salvo que seas el doctor Montes, la que acusaba a Wyoming de señalar, pone a su vez al humorista en el punto de mira para que comience el pim pam pum mediático tras determinar ella solita que ya había un culpable claro.

Continúa la semana con los comentarios, las defensas, el ruido y la paja. Tertsch ofrece su versión desde la cama del hospital aclarando que la denuncia a Wyoming va por un camino diferente de la de la presunta agresión. Por su parte, los informativos de La Sexta intentan recabar datos de testigos (los filtros y la cara de Fidel no son cosa mía) los cuales afirman que el peligroso agresor es un tal Ballantine’s acompañado por un peligroso taburete.

Para terminar de enredarlo todo, Hermann Tertsch emite el editorial de su informativo de anoche desde la cama de su hospital cargando contra Wyoming, Zapatero, la cabra de la Legión y ese ente siniestro,unívoco y etéreo que son “los blogs”. Toma ya, los blogs. (N.del A. Lo de la cabra es una bromilla, hombre. No quiero que se entienda como un despiadado intento de difamar ni quiero ser demandado por Tertsch o por la Legión. Ni que me den una patada voladora).


Ah, sí. Falta una cosa. ¿Qué ocurrió en realidad en todo este asunto? La policía está en ello pero, ¿de verdad le importa a alguien? Los culpables ya están decididos. Pregunten a Aguirre o la cólera de Dios.

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