Que Dios nos bendiga a todos
Consternado me hallo ante los hechos acaecidos en Almería esta semana. Leo, no sin sorpresa, que nuestro adorado Obispo, Adolfo González Montes, a la sazón alto cargo de la Conferencia Episcopal, ha declarado, con fecha 17 de Septiembre, lo siguiente:
El que la sociedad no perciba la importancia que la religión tiene en la fundamentación de la moral y la promoción de la dignidad de la persona y de sus derechos fundamentales desemboca en que millones de jóvenes, electrizados por el rock y el gregarismo adormecedor de la movida semanal se entreguen a la práctica banal y destructiva de la sexualidad.
No sé si por casualidad o iluminación divina, pero el día 16 del mes que nos ocupa yo diseñé (el diseño ha alcanzado sus cotas más ponzoñosas) el cerdo-flyer correspondiente -y aquí quería llegar yo- a la pinchada de discos horribles a volúmen absurdo que llevaré a cabo en mi casa y la vuestra, Madchester Pop Bar, el 27 de Septiembre. La imagen en cuestión era esta:

Me sentía un poco culpable porque suponía que esas declaraciones habría que contextualizarlas en el marco del Madchester Pop Bar durante las fechas de la Feria pasadas, suponiendo que el señor Obispo había estado bailando temas de Luis Aguilé en la última sesión que llevé a cabo, pero como caí en que no ví a nadie con sotana y que el mismo Jesús aprueba el evento, he descartado tan satánica posibilidad.
Por todo ello os conmino, amigos, a que asistáis el sábado 27 al Madchester Pop Bar y demostreis a las autoridades eclesiásticas que bailar como un poseso y follar como Marc Ostarcevic es algo que no hace llorar al Niño Jesús.





Hace tiempo que queria haber dejado mi opinion en el blog de este amigo que tantas veces me sirvio de inspiracion y que tantas veces me ha guiado por los oscuros senderos de la red y que mejor ocasion para hacerlo que esta.
No puedo permanecer impasivo ante estas reflexiones tan irrespetuosas para la iglesia y para gran parte de la sociedad y que tan hondo han calado en la sociedad, a las declaraciones de su Majestad La Reina me remito.
No hubiera querido hacerlo de este modo, pero amigo David, me temo que esta vez has ido demasiado lejos y tengo que decir que JAJAAJAAJJAJAJAJAAAAAJAJAJAJJJJAOOOOO