Se acabaron las (largas) vacaciones. Un día de estos me dará por volver a escribir. Enviado por Sr. García. (0) #
Ya que hablamos de poesía, de fugacidad inolvidable, recordemos que entre los poetas hay de todo.
Foix vigilaba la caja de la pastelería familiar en Sarrià y Panero era mediopensionista de manicomio. Baudelaire se autodestruyó y Rimbaud destruyó a otros con su negocio de esclavismo.
Hablando de lo mismo, Beckenbauer, que de joven fue el mejor medio centro de todos los tiempos, se refugió después en la cueva del libero, donde no se falla nunca porque toda la responsabilidad es de los marcadores; Cruyff, que fue Cruyff, hizo en el Ajax lo que nadie había hecho desde Di Stefano, dio una gran Liga al Barça y luego pasó años pegado a la línea izquierda, presto a sacar de banda; Pelé lo fue todo porque el Gobierno brasileño le declaró intransferible y le reservó para los grandes acontecimientos internacionales.
Éstos arriba mencionados fueron poetas inmortales, destinados a custodiar la Academia.
Hubo otros que murieron en cuanto perdieron de vista el balón. Best se abrazó al alcohol, como Garrincha. Maradona se sostuvo con cocaína. Gascoigne ni se abrazó ni se sostuvo: se abalanzó a mitad de carrera sobre la cerveza y los triglicéridos.
El calcio dispone hoy de dos jóvenes poetas.
Kaká, de 22 años, en el Milan, es guapo, longilíneo, culto, de vida equilibrada y de movimiento vertical sobre el césped; seguramente disfrutará de una larga vida deportiva, ganará títulos, recibirá honores y administrará su gloria con inteligencia.
Cassano, de 21 años, en el Roma, es un delantero decididamente feo y payaso. Viene del sur, de Bari, una zona pobre de tradición griega y albanesa. Los objetivos de los fotógrafos le persiguen durante el partido: pide la botella de agua para remojar al masajista, rompe a patadas el banderín de la esquina, se quita la camiseta o se baja los pantalones, según exija la ocasión, y disfruta intensamente el fútbol.
Uno teme que Antonio Cassano, poeta, pertenezca a la estirpe de los malditos. Un tipo como él no puede crear tanta belleza y quedar impune. La poesía es condensación, compresión de códigos en unos pocos signos. Y a eso se dedica Cassano en ese palmo cuadrado del área hacia el que confluyen el portero y un par de defensas y en el que un segundo es una vida.
Cassano no es de los que rematan al bulto: eso es periodismo. Tampoco piensa en cómo ha llegado ahí el balón y en cómo marcar: eso es novela.
Por supuesto, no busca el penalti: eso es ensayo.
Los pies de Cassano intuyen y sienten: adivinan dónde hay un vacío, cuánto se puede esperar, quién está en cada lugar y por qué. Y, mientras marca, ríe. Además de feo, es cruel y desconsiderado.
A Cassano, poeta, habrá que disfrutarlo mientras dure.
Para los amantes de cosas menos efímeras, también en el Roma está Francesco Totti, que, a día de hoy, es el mejor futbolista del mundo. Aunque quede feo decir cosas tan gruesas de forma tan brusca.
Fuente: EL PAÍS (Marzo, 2004)
Encontrado en Historias del Calcio
Que Dios nos bendiga a todos
Consternado me hallo ante los hechos acaecidos en Almería esta semana. Leo, no sin sorpresa, que nuestro adorado Obispo, Adolfo González Montes, a la sazón alto cargo de la Conferencia Episcopal, ha declarado, con fecha 17 de Septiembre, lo siguiente:
El que la sociedad no perciba la importancia que la religión tiene en la fundamentación de la moral y la promoción de la dignidad de la persona y de sus derechos fundamentales desemboca en que millones de jóvenes, electrizados por el rock y el gregarismo adormecedor de la movida semanal se entreguen a la práctica banal y destructiva de la sexualidad.
No sé si por casualidad o iluminación divina, pero el día 16 del mes que nos ocupa yo diseñé (el diseño ha alcanzado sus cotas más ponzoñosas) el cerdo-flyer correspondiente -y aquí quería llegar yo- a la pinchada de discos horribles a volúmen absurdo que llevaré a cabo en mi casa y la vuestra, Madchester Pop Bar, el 27 de Septiembre. La imagen en cuestión era esta:

Me sentía un poco culpable porque suponía que esas declaraciones habría que contextualizarlas en el marco del Madchester Pop Bar durante las fechas de la Feria pasadas, suponiendo que el señor Obispo había estado bailando temas de Luis Aguilé en la última sesión que llevé a cabo, pero como caí en que no ví a nadie con sotana y que el mismo Jesús aprueba el evento, he descartado tan satánica posibilidad.
Por todo ello os conmino, amigos, a que asistáis el sábado 27 al Madchester Pop Bar y demostreis a las autoridades eclesiásticas que bailar como un poseso y follar como Marc Ostarcevic es algo que no hace llorar al Niño Jesús.
Luna de cosecha
La luna llena de hoy es la Luna de Cosecha, la que se produce más cerca del equinoccio de otoño. Al estar situada cerca del horizonte, esta luna llena se ve más grande por un efecto óptico conocido como ilusión lunar. Además, la luna toma un color rojizo o amarillento porque la luz tiene que atravesar una capa de aire mayor que cuando está situada más alta y esta capa absorbe preferentemente el componente azul de mayor frecuencia, dejando pasar el rojo.
Y la mejor banda sonora para observar esta luna es una de las canciones más bellas que se hayan escrito nunca. El viejo Neil Young cantaba al amor bajo la luna en Harvest Moon hace ya unos años. Si no te conmueve esta canción, estás muerto.
Y perdonen las nulas actualizaciones, pero ando alejado de la intenné por motivos ociosos.
TODO EN EL MADCHESTER POP BAR (ALMERIA)
Sábado 2 de Agosto - tras el concierto de Father McKenzie - Trillados senderos de guitarra, bajos y batería. Guitarrazos con buen gusto.
EN FERIA, A PARTIR DE LAS 16.00
Lunes 25 - Back to the Future - Grandes éxitos de ayer hoy y siempre. Se escuchan peticiones (pero no se atienden)
Viernes 29 - Sr García vs. Delfo (La Válvula, Granada) - Pop, Rock y Garage siempre para menear el bullarengue. Digan en sus casas que llegarán tarde.

The truth is here
Con un sarcástico “Welcome to Rio!” nos saludaba Neil Young a eso de las 00.30, con un ligero retraso sobre la hora prevista. Tras eso una lección de rock, actitud, honestidad e integridad que debería hacer palidecer a quien ha decidido que un festival en cuyo nombre está la sagrada palabra ROCK, parezca un centro comercial en sábado por la tarde. Tiene bastante mérito montar un cartel con escasos grupos y dos escenarios y que primero, empiecen a una hora inhumana por el calor y segundo, se pisen entre ellos en su mayoría. La (in)coherencia del cartel ni la comento. Teniendo cosas muy aprovechables y en las que deberían mirarse otros festivales, como un recinto amplio y hierba artificial a raudales, su imperdonable fallo es que la música parece sólo una excusa para desarrollar otro repertorio de actividades que, entre otras cosas, no son precisamente ni sostenibles ni solidarias como reza el entramado publcitario del Festival.
Todo eso, por suerte, se me olvidó cuando escuché el primer acorde de Mr. Soul, clásico de Buffalo Springfield con el que abrió el show el rockero canadiense. Poco tardó en aparecer Cinnamon Girl y los primeros brincos de la audiencia. Algún tema de su nuevo disco, Chrome Dreams II y unos de los momentos más intensos de la noche, con Love and only Love y su intenso desarrollo eléctrico. No era Crazy Horse quien se encontraba a los mandos, pero la Electric Band que acompañaba a Neil bordó una interpretación llena de matices al tiempo que Mr Young sacaba de su vieja Les Paul All Black todo un abanico de llantos, alaridos, y gruñidos eléctricos. Todo eso no hizo sino aumentar con la rotunda Hey Hey My My, uno de los himnos de la Historia del Rock, así con mayúsculas. Gritar bajo los acordes de Young ‘Rock and Roll can never die!’ es la peregrinación que cada uno debe hacer a La Meca rockera como mínimo una vez en la vida.
Tras la tempestad vuelve la calma y se suceden clásicos como Too Far Gone y Oh Lonesome Me mientras que el sonido de la steel guitar de Ben Keith se mece bajo los coros de Pegi Young y compañía. Con Mother Earth Neil se queda solo con el piano y su armónica y llegamos a la mágica trilogía acústica The Needle And The Damage Done / Old Man / Heart Of Gold que desatan un torrente de sentimientos muy difíciles de explicar para un patán como yo. O lo vives o te lo pierdes, no hay más.
Get back to the Country da paso a Words, una de las sorpresas de la noche, que también se alarga casi diez minutos desembocando en No Hidden Path. Más de 25 minutos de sonido denso, éxtasis sónico, bailoteos imposibles y solos hirientes hacen que el público despida a Neil Young con un clamor de respeto y devoción.
Aún quedaba un toque de magia que desató los “Oh’s” de la congregación. El piano que da inicio a A Day in the Life. Los mismos Beatles se habrían abrazado al tio Neil si hubieran visto eso. La esperanza de escuchar Rockin’ in the Free Wolrd y All Along the Watchtower (habituales en los bises de la gira) se desvaneció cuando todas las cuerdas de la Les Paul fueron destrozadas en el último estertor de furia guitarrera improvisada de la noche. Un “Fuck you! Fuck you!” dedicado a Bush a través de un teléfono rojo que formaba parte del atrezzo del escenario (junto con el sempiterno indio de madera y unos cuadros con los titulos de los temas) dio telonazo al tema. No hizo falta más a juzgar por las sonrisas de la gente. Habían hecho falta 7 años desde la última vez que vino a España y la gente se dio por muy bien pagada. Esperemos que la próxima vez, la cosa no se demore tanto superados ya sus problemas de salud. Y es que todo lo demás parece una farsa cuando escuchas LA VERDAD saliendo de una guitarra y una garganta.
27 de Junio de 2008 - Arganda del Rey
Neil Young - guitar, harmonica, pump organ, vocals
Ben Keith - pedal steel, lap steel, guitar, organ, background vocals
Rick Rosas - bass, background vocals
Chad Cromwell - drums
Pegi Young - background vocals
Anthony Crawford - background vocals, piano
Larry Cragg - banjo
Setlist: Mr. Soul / I’ve Been Waiting For You / Cinnamon Girl / Spirit Road / Love And Only Love / Hey Hey, My My / Too Far Gone / Oh, Lonesome Me / Mother Earth / The Needle And The Damage Done / Old Man / Heart Of Gold / Get Back To The Country / Words / No Hidden Path
Encore: A Day In The Life
Josín busca novia
Josín, que es un chaval noble, guapete y “al que no le importaría ir más rápido de lo habitual”, nota que las pelotas están a punto de rebosarle y busca una chica. No importa el físico. Las candidatas encontrarán forma de contacto en el vídeo. El chico lo merece.
Siguiendo con la extraoficial temática que ha adquirido el blog -rockeros de palo-, dejo para deleite del personal la anécdota protagonizada por el terror del punk, Pignoise. Hilarante. Enviado por Sr. García. (0) #
Él lo hace mejor que yo…
Enric González (siempre él), expresa con las palabras adecuadas lo que sentí anoche.
Se evaporó la maldición
ENRIC GONZÁLEZ 23/06/2008
Los italianos han visto mucho. En cuestión de fútbol, todo. Tienen fórmulas para cualquier situación. Una de las más sabias, y hablamos del fútbol, fue la de aquel entrenador al que alguien, antes del partido, espetó el viejo tópico deportivo: “Que gane el mejor”. La respuesta superó el terreno del deporte y entró de lleno en esa ciencia inexacta que llamamos fútbol: “Esperemos que no”.
No existe un rival mejor que Italia cuando se busca la gesta. No basta con jugar mejor, nunca ha bastado. De ahí, que los cuartos de ayer no fueran los cuartos de siempre: España tocaba su histórico límite, su célebre gafe, y lo tocaba además ante la nazionale, interlocutor sarcástico y unidad de medida. Italia racanea en los partidos mezquinos y apura el diccionario de gramática parda, pero sabe ser gloriosa si el rival lo merece.
Los italianos no sólo lucen cuatro estrellas en el pecho por los cuatro Mundiales ganados. Casi tan importantes como las estrellas son los partidos inolvidables. Aquella semifinal frente a Alemania, 4-3, en 1970, o aquella joya frente a Brasil, 3-2, en 1982. O, con perdón, aquellos cuartos contra España, 2-1, en 1994. Desde el punto de vista español, el codazo de Tassotti a Luis Enrique constituyó una ofensa intolerable. Desde el punto de vista italiano, fue una exhibición de recursos. Fútbol es fútbol. ¿Dónde está escrito que tenga que ganar el mejor? Gana quien gana, y basta. Lo demás son anécdotas, notas a pie de página.
La selección española encaró a los azzurri de la forma más italiana: de miedo a miedo, de prudencia a prudencia, en una batalla por el centímetro. Dicho así, puede parecer miserable. Lo sería si no habláramos de Italia. En el caso que nos ocupa, se trata de una operación de alto riesgo. Un cruce de navajas en el callejón oscuro. Casi una heroicidad.
El regodeo alcanza lo supremo cuando el aspirante se atreve a bailar con Italia en la zona Cesarini, la pista resbaladiza de los minutos de descuento. El aspirante, España, no sólo hizo eso. Cerró los ojos y empujó hasta la prórroga, una provincia de tradicional soberanía italiana. Prórroga con empate a cero, sed, asfixia, piernas de plomo: se llegó a la agonía, al cuerpo a cuerpo, la tesitura futbolística (recuérdese: no hablamos de deporte, sino de algo más complejo) sobre la que Italia ha fabricado su voluminoso historial.
El guión exigía apurar el cáliz hasta el final y se apuró. Se llegó a los penaltis. Donde más duele.
¿Que gane el mejor? Pues sí. Por una vez. La maldición se evaporó sinuosa, como un suspiro. Como el tiro de Cesc. Ante Italia, nada menos.
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